La metafísica y las ciencias naturales : comentarios á los discursos leídos por Marcelino Menéndez Pelayo d Alejandro Pidal y Mon en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 15 de mayo (1891) sobre los orígines del criticismo y del escepticismo y especialmente de los precursores españoles de Kant / Gaspar Gordillo Lozano.
- Gordillo Lozano, Gaspar.
- Date:
- 1891
Licence: Public Domain Mark
Credit: La metafísica y las ciencias naturales : comentarios á los discursos leídos por Marcelino Menéndez Pelayo d Alejandro Pidal y Mon en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 15 de mayo (1891) sobre los orígines del criticismo y del escepticismo y especialmente de los precursores españoles de Kant / Gaspar Gordillo Lozano. Source: Wellcome Collection.
Provider: This material has been provided by The Royal College of Surgeons of England. The original may be consulted at The Royal College of Surgeons of England.
48/72 page 48
No text description is available for this image
No text description is available for this image
No text description is available for this image![gó á no entender siquiera los mismos libros que él había escrito algunos años antes. Pero todo esto no autoriza á nadie para proclamar la exclusiva interverción de la ma- teria en la evolución del pensamiento; no basta ni aun para proclamar el predominio de la materia sobre el espíritu; sino sólo para proclamar la necesidad de que el órgano material del pensamiento esté sano y en toda su integri- dad; y la verdad es que el cerebro es el órgano material de la inteligencia. Esta doctrina dista mucho de ser heterodoxa. La más sana ortodoxia admite como indispensable la unión subs- tancial del cuerpo y del espíritu para dar explicación de la esencia de la persona humana; pero esa unión substancia] requiere y reconoce la integridad de los órganos materia- les. Sin esa integridad no hay funciones humanas. Sin ór- gano material no hay funciones de sensibilidad, ni de mo- vimiento, ni de inteligencia, ni de voluntad. De la vida del espíritu solo, nadie conoce una palabra; al menos la Cien- cia experimental no puede tener semejantes aspiracio- nes, Pero tampoco esa Ciencia puede negar la vida del es- píritu. De la esencia íntima de la electricidad, nadie sabe nada, ni nadie ha visto semejante fluido: mas para dedu- cir su existencia, basta con que se vean sus efectos; y sus efectos demuestran la existencia real de ese fluido, que, sin embargo de eso, no puede ser concebido en el estado de función sin órganos materiales de producción y de transmisión. Las pilas productoras no son la electricidad; los aparatos receptores no son la electricidad; los hilos conductores no son la electricidad; pero á su vez la elec- tricidad no es ninguno de estos órganos, ni aislados ni re- unidos, aunque para manifestarse requiera la integridad física de todos y cada uno de ellos. Suprímanse los apara- tos ó la conexión entre sus distintos elementos, y la electri- cidad por sí sola no existe más que como un soplo miste- rioso perdido en la inmensidad del éter. De manera que la Fisiología, en llegando á la esencia de las funciones intelectuales permanece también muda. To- dos los que presumen de fisiólogos, cuando quieren ahon- dar ese problema, se vuelven enigmáticos y misteriosos; pero á pesar de sus misterios y de sus enigmas, no consi-](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b22275460_0050.jp2/full/800%2C/0/default.jpg)