Descripción y curación de la fiebre escarlatina que reinó epidemicamente en las Provincias Argentinas Confederadas, y en Buenos Ayres su capital, en los años 1836 y 1837 : segun fue observada en la villa de Lujan y distritos adyacentes / por Francisco Javier Muñiz.
- Muñiz, Francisco Javier, 1795₁1871.
- Date:
- 1844
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Credit: Descripción y curación de la fiebre escarlatina que reinó epidemicamente en las Provincias Argentinas Confederadas, y en Buenos Ayres su capital, en los años 1836 y 1837 : segun fue observada en la villa de Lujan y distritos adyacentes / por Francisco Javier Muñiz. Source: Wellcome Collection.
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!['.i'' fl 8¡ tal fuese la dura inculpación que se nos fulminara ; nos permitiríamos interron menos por reprocho, que por hacer yer que nuostro escepticismo se funda en lumuitq cados aunque lastimosos ejemplos—preguntariamos¿—No es verdad, que el empirist y los mas acreditados sistemas, la existencia y la nada de fantasmas imaginarias, sublime y lo ridículo del pensamiento y las opiniones mejor cimenta las; se ven en historia de la Medicina confundidos y olvidados, reaparecidos y vuoltos al caos do u noche pierna? ..... ¿Y qué, suscribiremos, después do eso, á ligeros ensayos ; y don faltan, en gran parte, los elementos al juicio y una baso inmutable á las ideas, tribui- remos hn servil homenage al raciocinio ó á la autoridad? ¿Nos prosternáronlos ante seductor aparato de una brillante teoría, 6 quemaremos reverentes el incienso sobre altar ante el cual la multitud entusiasta lleva ciegamente, por distinos caminos, vanas é interesadas ofrendas? Todavía observaríamos, si necesario fuera, para defender la justicia de nuastra in\ luntaria censura, y salvar la libertad de dudar, que nos hornos lomado ; modestamer observaríamos. ¿Cual medico rinde hoy sq cerviz, al largo, temido y despótico impe del huniorismo Galénico? ¿A quien interesa el misterioso slrictum y laxum, el neuir. tisnio, la doctrina mecánica, el solidismo sistemático, el Brownismo absoluto? ¿Q( respeto se conciba la absurda creencia uroscópica, la alehímica, la astrológica, la cr deza ó cocción humoral, la putrefacción do la billis? cual es la bogado la triaca, de v nos ungüentos, del galvanismo, de la electricidad, de los baños sulfúreos, de los vapor, de las sales fosfóricas? ¿Podrán señalarse acaso ilimitadamente las enfermedad i ¿i11 contagiosas, ó las que son propias del corazón, cuando se creyó, ha poco, plagada tierra de unas y de otras, después de los escritos del elocuente Alibert, y de los renombrado Corvisart? Todo este extraño é indigesto conjunto de errores que pudiera constituir la sátira m amarga contra la medicina : esas fingidas deidadas que han recibido un culto pasaje r: y ridículo ; tantos delirios de la ceguedad especulativa de 6uperticiosos fundadores deplorables sistemas, se han disipado para siempre, como las nubes deshechas por pampero impetuoso de nuestro desiertos. Pero diremos la verdad. Estamos muy distantes de pertenecer á esa secta desolado de vampiros, de implacable* flebótomos [dignos émulos del sanguinoso Bosquillon] pa quienes la sangre es el vehículo de todas las dolencias, un líquido irreprimible, inflam ble y destructor de la armonía de las fuuciones—narn sí vident morbum magnum et ci'j suficientes statim sanguinem extrahunt, non considerantes quid ars doceat. No ps> 1. ticipamos del entusiasmo flogístico, aunque se le contemple en su apogéo, ni nos sedu la ejecución de copiosas y repetidas sangrías, en cualquier enfermedad acompañada i algún calor, de pulso frecuente, de respiración acelerada. No son para nosotros es terribles expoliaciones, ni las sanguijuelas, ni el método escarificativo, otras tantas pqnr en derramarla y en hacer revivir [aunque en brillante disfraz] después de mil quiuient años la cabala de las cualidades y del humor cálido : nuestra enervación física no es i obstáculo al sistema pues los espíritus parecen subyugados por la moda. Nosotros, lo decimos con franqueza ; permanecemos y permaneceremos inconmovible á pesar de tan grande y sostenida contradicción, en los principios de nuestra fé médic No somos tan dóciles como aquellos peripatéticos y aun como algunos modernos, qi juran sin reserva en las palabras del Maestro. No ; ni nos impone tan extremada ag. tacion, ni los esfuerzos estrepitosos de una coalición amenazadora y peligrosa. La o servacion exacta de los hechos y la experiencia tienen solo el poder do variar nüest propósito. Mientras que como á Archimedos, cuando pensó á un ligoro impulso de i débil poder, desquiciar nuestro Planeta, falte á aquellos sectarios un punto de apoyo i que fijar la extremidad de su inconmensurable y omnímoda palanca ; nosotros seguir mos una huella mas segura aunque infinitamente mas trabajosa. Oiremos en calm de la demagogia médica aquella aterrante exclamación, que reconocen y respetan, en i apasionado íuror, como un cánon sacrosanto. Oiremos, y los compadeceremos, cuanc frenéticos se preguntan. ¿ Quid crgo agendum ? Mittendum sanguinem. ¿ Qrn deinde? Mittendum rursits. ¿ Quid post hese ? Mittendum iterum. ¿ Misso ter» Nihil prcelersa ¡O Irevis formula ! mérito sanguinis vilipenditum. ¡a](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b22375016_0078.jp2/full/800%2C/0/default.jpg)


