Discursos leídos en la Real Academia de Medicina para la recepción pública del Académice Electo Ilmo. Sr. Dr. D. Nicasio Mariscal y García el día 8 de febrero de 1914.
- Date:
- 1914
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![(804) Como no Ji todos les os pennitido imitar a Virgilio, pues contados los escri- tores son a qiiienes se pnede perdonar la inmodostia con qtie el autor do las Georgi- cas dijo aquello de que <>hahia sacado unas cuantas perlas de stercore Ennii^ (*), para que no se les coniprueben los plag’ios que perpetran, toman la determinacion de no nombrar al autor espoliado en todo su discurso. En Espana suele alcanzar oste vicio proporciones oxtraordinarias. En nota anterior dojo ya apuntado lo que sobre Huarte ocurria hasta con aquellos compatriotas que ban tornado sin el menor escru- pulo titulo y doctrinas de su primoroso libro. Pues bien; esos eternos plagiaries (**) no se enmiendan, y podriamos citar, si lo considerasemos pertinente, obras espano- las modeimas en las que se ha entrado A saco sin piedad ni consideracion algiina, y a las cuales, ])asado el primer momento, cjue pudieramos llamar de sorpresa, de ex- traneza quiza, se ha tenido un especial cuidado en hacer victimas de la conjuracidn del silencio, imitando en esto a la enorme ave corredora llamada cientiticamente struthio camelus, la cual, como no ve el objeto temido — aqui es el envidiado —, ])or haber escondido la cabeza en la arena d bajo el ala, deduce que no existe. No de- bemos culpar a nadie de que en el extranjero, fuera de alguna singularisima ex- cepcion, no se haga la dehida justicia a los meritos de niiestros hombres de ciencia. Somos nosotros los culpables, los que, a imitacidn de Francisco Diaz, preferimos sea un extranjero el favorecido con nuestros sufragios, con nuestra admiracidn, con nuestro servil homenaje, a que lo sea un espafiol de los vivos, de los que se codean con nosotros, principalmcnte si no ban tqnido la babilidad de cnlocarse en situacidn de poder corresponder A los elogios con credenciales y gratificaciones, d el desparpa- jo de mendigar por uno otro medio bombos y reclamos en los periddicos de gran circulacidn. En lo que respecta al descubrimiento de los espanoles Ponce y Bonet, por fuerza hay que dudar de la acrisolada bonradez del buen abate L’Epee, cuando se compara su alfabeto manual con el que Bonet inventd e inchiye en su citada obra, los cuales apenas discrepan en nada; y no obstante haber manifestado dicho venerable abate que no conocia los trabajos de sus predecesores al emprender los suyos (***), sc puede afirmar, sin temor A equivocarse ni A que tilden de temerario nuestro juicio, que al trazar los signos digitales que habian de constituir las letras para reunidas formar la palabra de los sordomudos, tuvo A la vista el que compuso el insigne y genial sa- bio aragones Juan Pedro Bonet, verdadero inventor del arte de ensefiar a hablar A los sordomudos, pues el mismo Ponce nada dejo escrito acerca de su sistema y. (♦) Acusado Virsjillo de haber plajjiado alsruiios vei'sos de Ennio — el Bcrcoo romano — dijo, en des- cargo de su conducta, que era verdad, pero que no hahi'a heclio inAs que sacar unas cuantas perlas de un estercolero. Maerobio apunta, sin embargo — Saturnales, libro VI. cap. I —, que el cantor de Eneas no se liinitd A extraer, por pulcritud, esas perlas de entre el fiemo del pobre Ennio: sino que tambidn desvalijd A Lucrecio, Nevio, Accio y otros: y... vamos, A Lucrecio no se le podia aplicar lo de stercore Ennii. (**) Que bonita carrera ha hecbo la frase que, A mi eonterrAneo Marcial, .se le ocurrid aplicar, en uno de su.s epigramas — .53, libro I —, A aquel poctastro que recitaba en todas jiartes versos del es- critor bilbilitano, diciendo que eran suyos. Con su impones pingiarin pudorem, ha dado nombre A toda una cla.se y colocado indeleble estigma sobre la frente de tantos aproveebados como en todos tiempos ban existido. Sabido es que, la palabra plngiarius, se usaba en derecbo romano para designar al cul- pable del delito de plagium, que consistia en vender como propio al esclavo ajeno, 6 A un hombre libre como si fuera esclavo. Por eso dice el ingeniosi'simo Marco Valerio, en dicho epigrama, al inal poeta aludido, ladrdn de sus versos, que no se lucre rccitAndolos como suyos en festines y saraos, A los que se le invltaria, cual era costumbre, con ese fin; es decir, que no los venda, pues esse mens, manuqne missos, pues son suyos, muy suyos, y los ba manumitido; esto es: no son esclavos de nadie, los ha he- cho llbres. (**♦) Esto aseguran los autores franceses, pero D. Antonio IlernAndez Morejdn dice que, el abate L’EpAe, «insert6 en todas sus obras que las de Bonet y Ammann — no Ammon, como dice el texto — habian sido sus modelos, manifestando que para la inteli.gencia de Bonet tuvo (lue aprender la lengua espanola» —op. cit , tomo II, pAg. 63—. No sabeinos euAl estarAen lo cierto.](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b22474535_0217.jp2/full/800%2C/0/default.jpg)