Memoria sobre un programa de patologia general / presentada por Juan Bautista Ullersperger.
- Date:
- 1866
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Credit: Memoria sobre un programa de patologia general / presentada por Juan Bautista Ullersperger. Source: Wellcome Collection.
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No text description is available for this image![dermatosis esteriores (crusta láctea, favus, erisipelas) é interiores (al'tas). Las enlermedades liafáticas, como coa- secuencias de producción y reproducción anormales (tabes meseráica), hallan un terreno fértil en las criaturas de esta edad , así como en la puerilidad las escrófulas, los espasmos y los movimientos convulsivos. A la edad juvenil corresponden las formaciones y las evoluciones torácicas y sexuales, la tuberculosis, la tisis, las anomalías mens- truales, favorecidas por cualquier impresión ocasional. El predominio de las afecciones morales y de las pasio- nes dá en ciertas circunstancias motivo á las psicosis. Las edades adulta y viril, caracterizadas por la apari- ción de involuciones físicas, dan origen á la plétora abdo- minal, á las hemorroides, á las congestiones, á las enfer- medades de la crasis de la sangre; cu una palabra, á las anomalías de la cantidad y la calidad del líquido san- guíneo. Ucspecto de las disposiciones especiales á las enferme- dades de la vejez, dijo muy bien Hipócrates (1): ToIti 'j-jo-O'jpíai, áp3|3oüv TTO-JOt •jí'fpí'i'Jíi;. DiICtoi, K7ro7r/r,|íy.t, y.v.- En cuanto al sexo, las mujeres están dispuestas á enfer- medades particulares en razón de la menstruación (2), el embarazo, la gestación, el parto, el puerperio, la lactan- cia, el destete, la esterilidad y la cesación de la regla. El conjunto de estados patológicos á que esponen los grados de la edad y las fases de la vida de la mujer, han cxijido formar una especialidad literaria de las enferme- dades de las mujeres, que forma parte de la ginecología. n.—Causas ocasionales. Divídense en diferentes ramas. -1.° Causas ocasionales físico-dinámicas, que se sub- dividen en: a. Influencias cósmicas, que varían según que son siderales ó planetarias, esto es, colares, con las que están ea relación los tipos cotidianos y continuos, las exacerba- ciones vespertinas, las remisiones nocturnas, las dobles exacerbaciones y remisiones, la luz y las temperaturas naturales, las variaciones de las enfermedades según las estaciones, como las de primavera, de verano, de otoño y de invierno. La luz demasiado fuerte es nociva á los operados de la catarata y á los recicnnacidos. Existen ejemplos de haber deslumhrado la vista un relámpago muy luminoso. No pocas enfermedades de los ojos dependen de una luz de- masiado intensa. En los países en que es muy claro el sol, son bastante frecuentes las enfermedades oculares. Ilánse observado ¡os mismos perjudiciales efectos de un foco de reverbero y de la reflexión de un espejo, que producen una impresión parecida al fuerte y repentino resplandor de los relámpagos. Una luz brillante y continua debilita la vista (3). Los colores fuertes producen absolutamenfe el mismo efecto que una luz muy intensa. Las personas dotadas de cierta sensibilidad de la vista, los artesanos que se ven precisados á trabajar con una luz arlilicial muy intensa, como los fundidores, los plate- ros y los joyeros, padecen á menudo enfermedades de los o]os. Nadie ignora que la nieve deslumhra momentánea- mente. (1) Loe. cit., lil). III, aphorism. XXXI, páfr. 234. (2) La ginecología nos dá á conocer : en la familia de las vascu- losis por esceso, la melrorrágia, y por defeclo, la lisis menstrual; en la familia de las neurosis, cólicos menslrnales, epilepsias proce- tlenles de dismenorreas. Entre ambos estreñios hay además gran número de hisleropatias menstruales. (3) Enlre_ los colores que bajo la influencia de una la/, inlet.sa dañan á la vista, predominan el blani'o y el rojo. (Conocemos una señora de alta clase que padeció de ambliopia |ior lialiei ie iledica- do con escesiva asiduidad á bordar una lela de color de escarlata. Sin ciniiaigu, se restableció. La influencia solar más molesta es la insolación (I), que á veces produce la muerte inmediata (2), el trismo y el tétanos (5). Gordon considera á la insolación como idén- tica á la apoplegía; pero le contradicen las necroscopias hechas por Russel. Sin embargo, es indudable que una insolación larga y sostenida produce aracnitis con deliria maníaco (4). La insolación en el fondo es una enfermedad muy anti- gua : los que asistieron en Abdera á una tragedia de Eurí- pides, representada bajo un sol abrasador, padecieron esta enfermedad, por cuya razón llamó Ramazzini al se- tenario producido por la influencia solar nnocita trag(ccla, al paso que Sauvages estableció una ephemera ab inso- latione. Todo el mundo, y las señoras con especialidad , cono- cen la influencia del sol en la piel. La ennegrece y produ- ce afecciones cutáneas, desde la simple mancha hasta los eritemas. El estado contrario, esto es, la oscuridad, no tiene menos desagradables consecuencias. Sabido es que la cla- ridad hace mucho daño al preso que ha estado largo tiempo privado de ella y recibe de pronto su influjo; que la fotofobia es el síntoma más constante de la oftalmía escrofulosa; que los fenómenos de la hcmeralopia y de la nlctalopia, consisten en una relación con el dia y la luz natural, así como la fotofobia con una luz preter- natural. La falta de la luz contraría las secreciones y escreciones de la pici, disminuye toda actividad vejetativa y vital. Un individuo privado de la luz por largo tiempo se pone páli- do, abotagado, anémico, hidrópico, sobre lodo cuando esta falta de luz coincide con la humedad. Hasta puede contribuir á la nosogenesia de las leucoflegmasías y del escorbuto. Las influencias lunares son de doble naturaleza: ó bien obran sobre la parte física del organismo humano, deter- minando el setenario ó la intermitencia periódica (5) de sus enfermedades, ó actúan sobre la parte moral, de donde se deriva el epíteto lunático. Además ejercen al parecer cierta influencia en el para- sitismo vermicular. Las influencias siderales, como los cometas, producen más bien una reacción ó una revolución cósmica general, reflejándose preferentemente en los géuios epidémicos y en las constituciones reinantes, en las vicisitudes atmosfé- ricas, en los movimientos vulcánicos (6) y las corrientes eléctricas. b. Temperaturas. — Los dos estreñios de calor y de frío dejan entre sí muchos grados diferentes. El calor obra mecánicamente por espansion, y quími- camente por oxidación, favoreciendo la fermentación y la putrefacción. Su potencia dinámica engendra la germina-^ cion y supone procedimientos eléctricos. Hay un calor artilicial de las artes y oíicios , que por sí solo ó con la adición de partes estrañas, ocasiona enfer- medades de las vías respiratorias, de los ojos ó de la piel, y hasta llega á veces á ser causa de intoxicación. El calor producido por la aglomeración de mucha? per- sonas, sobre todo en parajes cerrados, ocasiona con mucha facilidad apoplegías, síncope, desvanecimiento, y (1) Giovanni Micbael Albera: Tr. delle nialatlie deirinsolati di primavera. Várese, 1788, V.—Caso de muerte por insolación. Lan- cet, 1833. (2) E. F. Riecke. Der Tod durck Soiineyslich oder Hitzachlag, tSoo; y también Ileal-apoplexij. Informe de 16 observaciones ijeclias- en la estación Barracki)Oüre en las Indias, por Josepli Longinore, Lancet, 1, XIII, 1839. Sun strokc. {Indiaa Aiials, 1833, por üavid- son, etc. Chevers.) (3) Trokiich. (4) Véase Las hilionosis de los autores, Marcus, Hill y otros. (3) Las lunas nueva y llena favorecen las calenturas accesionales en B;irl)adas, en la Pensilvania y la Jamaica. Durante eslUs fases son también más difíciles de curar. (Wiison, Dalfour, Caldweel, Lind, Jackson.) (G) Deraldus refiere una observación en el libro De Tcrrcmotu.](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b21937473_0022.jp2/full/800%2C/0/default.jpg)