Los médicos y las enfermedades de Monterrey (1881) : Memorias de Gonzalitos que se publican con un introduccion sobre su vida y su obra, por Francisco Guerra / [José Eleuterio González].
- José Eleuterio González
- Date:
- 1968
Licence: Attribution-NonCommercial 4.0 International (CC BY-NC 4.0)
Credit: Los médicos y las enfermedades de Monterrey (1881) : Memorias de Gonzalitos que se publican con un introduccion sobre su vida y su obra, por Francisco Guerra / [José Eleuterio González]. Source: Wellcome Collection.
25/128 page 23
No text description is available for this image
No text description is available for this image
No text description is available for this image![por lo contrario le llevó a entregarse totalmente a ella, llenó de amargura el resto de sus días. No es de extrañar que, dado lo extremado del clima de Monterrey, Gonzalitos comenzara la jornada a las cuatro de la mañana en el verano y a las cinco en el invierno. Después de un desayuno de chocolate se iba al Hospital donde daba las clases de Clínica. Pasaba visita a las salas de enfermos acompañado de los alumnos con los cuales discutía cada caso, y dedicaba el resto de la mañana a las visitas pro fesionales domiciliarias. Al mediodía hacía una comida copiosa en su casa y después tenía la costumbre de tomar la siesta entre la una y las tres y media de la tarde. A esa hora atendía la interminable hilera de enfermos, que a veces llegaban a ser 75 de espera, y nunca abandonaba la consulta hasta haber examinado al último de sus pacientes. No era aficionado a fiestas nocturnas y procuraba acostarse muy temprano después de tomar en lugar de la cena otra taza de chocolate, como en el desayuno. A pesar de ello sabemos que los alumnos le ofrecían todos los años una fiesta el 20 de Febrero, día de su cumpleaños, que por las poesías, y piezas literarias que nos han quedado traen la romántica añoranza de aquellas veladas pueblereñas salpicadas de valses y organdí. Algunas tuvieron destellos patrióticos como la de 1866 en que los alumnos decidieron no invitar a ningún oficial francés de las fuerzas del general F. A. Bazaine [1811-1888], enviadas por Napoleón III en ayuda del emperador Maximiliano y que en aquella fecha ocupaban Monterrey. Un carácter tan amable como el de Gonzalitos tenía que inspirar en todos los que le rodeaban las más devotas pruebas de amistad. Las familias de Monterrey procuraron unirse a él mediante los lazos del compadrazgo, institución que en México establece relaciones tan estrechas como los lazos](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b20086349_0025.JP2/full/800%2C/0/default.jpg)