El vapor : periódico político, literario y mercantil de Cataluña / publicado bajo los auspicios de S.E. el Capitán General. No. 149., Mártes 28 oct. de 1834.
- Date:
- 1834
Licence: Public Domain Mark
Credit: El vapor : periódico político, literario y mercantil de Cataluña / publicado bajo los auspicios de S.E. el Capitán General. No. 149., Mártes 28 oct. de 1834. Source: Wellcome Collection.
Provider: This material has been provided by The Royal College of Surgeons of England. The original may be consulted at The Royal College of Surgeons of England.
3/4 (page 3)
![de los UeílHCtines tlu MtL'püi-ióilíco, con motivo dtí upo tiarta (le Altmine;;.ir it)serta fin compendio en el mismo número. Réstíime solo dirigir r.Uiilro p;ilaHr.is al autor de un articulo inserto eti el número i5 i, día jJel prcieiite mes, del Men- sagero de las C-irlf^s^ con ol titiil i <li -^el Comercio antiguo^ del actual els España / de Madi 'd.- Son tantas, tan desca- belladas y furiosas sus decianiacionfs, porque no contiene realmente otra cosa j y son tanluá los errores y absurdos de (jue ahumiii, í|m; no niereceriasíno el desprecio, á no ha- ber tocado, aunque de paso , el puerto franco de Cádiz, que- riéndonos compungir, por haber alejado de nosotros la suma felicidad que nns prometia. . Ya atribuye, entre otras causas, que ni aun apenas «abe indicará la ignorancia y codicia de los judíos la decatlencia y la ignominia de la profesión mercantil, como si nos falta- sen nuestros Benjamines; ya se desencadena contra el Go- bierno ahsuluto, que nada hizo ni pudo hacer bueno, como en atpiel tiempo ni hicieron ni pudieron hacer nada bue- no las liamadas Cortas^ porque tan ciego y frenético como | todo estOj es el espíritu departido; ya reclamando la garan- tía de la igualdad, propiedad y seguridad, pondera las tra- bas, las delaciones autorizadas, la policía ejercida por la hez del put'blo; ya recuerda, como si hubiese si<lo obra nuestra, la falla de st-guridad ilol comercio en los mares, ya la violen- cia que sufren en los caminos, en las oficinas públicas; ya se lamenta ilo que nuestros productos son robados en el inte- rior, y acechadoí por los empleados del Gobierno; ya son las aduanas unas murallas inaccesibles al comercio de buena fe; ya son los aranceles absurdos, las prohibiciones inúti- les, impracticables y funestas ; ya clama contra el sistema de guias y tornaguías, contra la bárbara ley de contraban- dos , y 1:> anti-liheral facultad de allanar la casa del comer- ciante; ya proscribe á nuestros agentes consulares, y última- mente miserables pasiones , mezquinas ideas rentísticas echaron por tierra el puerto franco de Cádiz, lo único útil que se habia edificadi) desde el aciago ario de i823. Orgullo, ignorancia , é intrigas de Corte decidieron, como otras mu- chas veces, de los intereses mas importantes.- ¿Es posible que se permita escribir así en un siglo de ilus- tración y de libertad? Yo no quisiera que hubiese paraseme- janíes libelos ni una rigurosa censara, ni tampoco pénas se- veras: dtberia establecerse un tribuna! de sentido común, y prohibirle tomar la pluma al que no puede tomarla sino para pervertir las buenas ideas: esto merecería el autor de este .lt^v,ulicllnJo orti'oulo. Cvintiít , fitese copaz de demostrar que la libei lad absoluta es el alimento de esa delicada planta del comercio; y que hasta que para que crezca y fecundice ne- cesita de los derechos del ciudadano y hasta de la igualdad, porque es cosmopolita , y porque comercio j libertad snn si- nónimos en nuestro r'glo, entonces podrá deducir de nuestro sistema tndai las consecuencias que quiera; pero aun estas se- rán falsas y absurdas, suponiendo un sistema cualquiera de defensa y de protección, que es todo cuanto pueden apetecer los enemigos de la industria y del trabajo ageno. Pero er tre tanto evilemos que entre lo que no debe entrar; carguemos lo que nos puede dañar; sigamos sus movimienlos con mb- cha -li^ilancia; castiguemos al enemigo público, que lo es el que se íiurla de las leyes que mas protegen la riqueza y pros- peridad nacional. ^;No ponemos, si es necesario, triple mu- ralla á un rio caudaloso qute acostumbra á salir de su cauce y á inundar el pais? ¿No sujetamos al ciudadano á caminar con p.tsuportc, para que no sé introduzca entre nosotros el malvado, el criminal, el enemigo del orden público ? Y ¿hará mas daño el rio saliendo de madre, y un espía,' que puede hacerli>un producto estranjero que pasa nuestra costa ó frontera, sobornando á un empleado infiel del resguardo.- (íNo estamos salisferhos con la libertad de que gozamos, y nos son tan inútiles las lecciones que estamos recibiendo , que toclíivía aspiramos á otra libertad de distinta especie para que no quede piedra sobre piedra , y seamos por ter- cera vez la fábula del mundo.' Diganos el autor del articulo cuáles son esas prohihi- ciiuies absurdas, esas asechanzas de los empleados de Ha- cienda, el robo de las mercaderías en lo interior, lo absurdo del sistema de guias y tornaguías, esas delaciones autoriza- das, y esrt policía ej-rcida por la hez del pueblo; es decir reduzca á hechos y á doctrina sus declamaciones, y será contestado como corresponde y en el lenguaje á que se ha heclio acreedor. Tocante á las causas que han influido para derogar la franquicia que con mucha imprevisión se concedió al puer- to franco de Cádiz, no son ciertamente ni el •rgullo, ni la intriga , «/ miserables pasiones de rentistas, ni menos el vano é iinpi ;icticable deseo de quererlo someter á tus ins- trnccionet dp mitas de los siglos pasados. Es muy fácil cosa sentar una proposición, por disparatada que sea; pero no es tan fácil el demostrarla, sobre todo si hi ha sugeridf) el interesó el chiirlalanismo. S. M. don Fernando VII tavo un formal empeño en .sostener la ¡iber'ad del puerto franco de Cádii. Los males públicos que causaba im puerlo enclavado en la Península, y que por su posi^iion, por el estado á qué i:l vapor. periífieae, por el sistema pi.ilíiico y económico de la Euro- pa , ^iie comercia ya libremente con toda la América, no podía ser puerto libre, no bastaron á decidirlo por la im- presión: quiso enfrenar la libertad, y no pudo; contener el contrabando , y cada dia era ni.iyor; mudar las lineas ; pero todofue en vano: la renta del tiihaco desapareció; los puer- tos déla Península se contagiaron ; Sevilla clamó; Cataluña vió a5i;uinadas sus fábricas; algunas de abanicos , que co- meiiaíliiin á prosperar, se arruinaron con sus dueños. As* debia^suceder. -SeDor, le dijo luia pluma muy conocida, este mal es necesario, inevitable, porque depende de la misma esencia de lailibertad, que ha pretendido Cádiz, y que vuestra lleal bonííad le ha otorgado : es la consecuencia de su misma or-- gan¡á,cion ; no es un puerto franco, es un puerto libre, y de uó^á especie tan desconocida, que no tiene modelo en la histofia. ' - J SíTrieste gozó de una libertad laíñ^^s completa posible, no teniendo aduana de entrada, no ílíslín guien do bandera, concediendo á la estranjera el tráfico costanero, y aun la pesca, fue porque no tenia marina, porque no podia perju- dicar á los puertos de las costas austríacas, y porque era parte integrante de una grande nacíon industrio«xa. «Si examinamos el reglamento de Genova del año '76^, veréraos que el capítulo i**. opone un fuerte dique á los pe- ligros de la libertad, obligando al capitán á manifestar las mercaderías que conduce de fuera de los límites, dentro de uu breve término; y al que hubiese hecho escala en puer- tos situados dentro de los límites, á traer certificado de la carga, y á dar el manifiesto en un término breve. Las mer- caderías procedentes de la Lombardía deben ser acompaña- das ,j reconocerse, confrontarse, especificando su calidad y duefjo, y de lodo se le lleva ima cuenta de alta y bajp. «Además del nombre del buque, capitán, procedencia y destino, quiere conoter el buque, que trasborda y el ep que es trasliordado: en fineste puerto franco asegura los derechos sobre todos los de consumo, llevando una cuenta ' exacta de lo que entra y de lo que sale, evita lus males que pudieran causar las escalas, y la entrada de lo que debe ip por tierra, separa lo de consumo, da á lo que no lo es una puerta ó salida independiente y no lo abandona basta que ha entrado en círcidacion j ó estíi embarcado; facilita las ,! ventas y reventas, respeta la propiedad, aun cuando p;isa á agena mano, y no la carga sino cuando se reesporta ó se consume. Esto es lo que se llama órden , regularidad y mé- lodi), aunque V. lo llame fiscalidad, inquisición, u ;, !, ijLéase la ley penal de este puerto franco, y se verá una coT|fii macíon de la libertad juiciosa y útil á los pueblos. Y auilque modificado por la Imperial órden de 1. de octubre deiíÍ25,ypor otra de i8a6, no se ha alterado en la esen- cial; antes bien se ha puesto un freno á los males que había introducido lá codicia. Precave el peligro de las privativas reales; sujeta los tabacos, sales, salitres y pólvoras á una intervención especial y muy severa, obligando á los capita- nes y tripulación de los buques á consumir dentro del puer- to los que traigan, y á depositar los demás; reconoce las manufacturas existentes en el puerto, las respeta y otorga estiraordinarios beneficios; pero les da nombre, señida sus empresarios, marca el cuartel, y el derecho de introducción en lys provincias austríacas; las sujeta á dobles marcas, y las obliga á servirse de materias primeras propias, aunque 1¡- niUando su cuntidad á las necesidades, de la industria, para evitar su estraccion; dispone que las marcas se pongan cuan- do la primera materia reciba sus preparaciones en el telar; compara con el producto la primera materia invertida; lleva im riguroso cargo; espide los productos con boleta y ga- rantía, y exige la tornaguía. ¿Y ha querido Cádiz sujetarse á estas reglas? ¿ No las hubiera llamado opresoras y tiránicas.'' No hablo de Bremen, ni deHamburgo, Altona, Amster- dam y Malta, porque realmente no han sido puertos fran- cos, y todos ellos han estado mas ó menos sujetos á seve- ras precauciones. ! , • Ei reglamento de Lisboa es un modelo de policía de un puerto singular y de una libertad muy razonable. Había un almacén para los géneros prohibidos; los de permitido co- nierrio no los veia su dueño sino cuando por falla de al- micenes se depositabaTi en particulares, y aun en este caso eran sobrellevados. Llegaba un buque, se le daba plática, lo ciisioiliaban dos guardas, se cerraban y sellaban las esco- tillas, se exigía al capiUui el manifiesto y certificado del cón- sul del punto de su procedencia. Debía declarar, dentro de un breve término, si su carga era para el puerto, para la aduana, ó para el consumo; si era para reesportacion, se le concedían veinte y cuatro horas, sin ponerse en tierra; lo {|ue s« reesportaba salía acompañado de guardas, y se vi- gillba el buque hasta que se duba á la vela. Aun así no pu- do sostenerse, y se desplomó, ¡i Y es este, sin embargo, el gupigiiy del puerto franco de Cádiz.'' El puerto franco de Odesa es otra demostración de la ni ma doctrina. El Emperador de Rusia circunscribió la lí- uí últimamente, porque era una línea de peligros; las raer- ¡ caderíus aun las libres, se depttsitan en un almacén, y son custoiliidiis por los guarda-costas y destacamentos de cosa- eos; las estranjeras pagan el derecha íntegro del arancel (.'uanilo salen para el interior del Imperio; los capitanes de- ben <lar manifiesto de su carga á la sanidad y á la aduana; las merciulerias prohibidas no se permiten sino pnra la rees- portaciiin y consumo del puerto, y no pueden pasar de la línea p:ira el interiür; y finalmente, se respetan las privati- vas del Estado, y se prohiben los aguardientes , licores, y los efectos de hierro, aCéro y fiiiidicion.» ■ Seíior,» concluye el autor de esta memoria, déla cual no' he^iecho mas que tomar algunas ligeras pinceladas, omi- tiendo ¡sus profundas observaciones sobre los puertos de Alemania y Báltico , Malta , Liorna y puertos de la Grecia: '.el ejemplo práctico de todos los puertos libres, antiguos y mod^nos, corroboran el principio de una libertad discre- ta, p*s si hemos visto eni iquecei se á los unos temporal y pasajeramente, hemos visto también á otros 110 dar un paso siquierfi seguro hácia su prosperidad, luchando siempre contrajlos males y los vicios de una libertad desenfrenada, hasta oblig u á sus gobiernos á templarla, modificarla, y á vefíes proscribirla. Aprenda V., Sr. mío, á no aventurar pro- posiciijjies tan absolutas como las qi^e ha estabjecido-eii su declamatorio é injurioso escríLo, y á hn calumniar á un Gobierno que obr6 con mueha prudencia cuandc) quitó de eniifellli) de nosotrr)s es:i píeili'a de escinilalo , es i escuela del vicio, ese arsenal d )nde se fabrican las arni is que ha- bían de acabar con nuestra naciente industria, y despedazar á la patria. El que ame á esta de veras, debe dar prueba de ello ; y mal podrá hacerlo el que trata con vanas, teorías de ador- mecerla para mejor despedazarla. En todos tiempos hemos combatido con valor y niíble,patriotismo las doctrinas er- róneas,,difundido los mas sanfis principios de la econo- mía pública. El público ilustrado juagará de los qiie dejo emitidos. Revista de asub^s juiipdos. ■ ' ITALIA;. ■■ t l-d. Roma i ílf 'fíclábtv.- ■ ' ■ -ih n.u. li S. M la Rrl:^^ Golíehiadorá déi EspAíiai ha-'heciib-.prcsentai;, por medio (ln iu EncHrnado de ' negi.íios,; uó prelado' al Gobierno p.ip;il, pnraiseí admitido como jue» en la sacra Unta, cu reempla- zo de monseñor Rivadaneira que ha sido eli-cto ubisijo., Esp^ñy « í una (Ití Jas' naciones privilegiadas que ticueij dos rcprescnranles en ; aquel tribuiial.. JVIas (.n luí> ucluiilea oircunsiancias es de lenuT que el s.mto P;i[lre:|c,d<'SCDtii,'nda de esia presentación. Anieayer presidió S. S. un con^istarío secreto, en et que fiieróh creadus itueve obispos : entre tilos se cuenlá el conde Cnrolt, oíiíi- po tlf Rieii, quien fue despedido con algimá dure/a por D. Pe- dro lie Lisboa, donde residía como encargado de nej^ocios de la sünl.1 átíde. El [li^acipe Ciinosa va á publicar «n libro en el cual se propO'- ni.' (Ic^cutifir las ilraiiia¿ de los liberales< de todos los países.! D'.-sile i\\\iifi ase{;urümos que la tul nl^ra do servirá para cuucilíar los ánimos. ', , ■ . > , 1. i I ■,■ Don ]VIi{;nei jjquien desdo el i-, de splíenibre Cslá aqníjcj^j(^ grCM) (le Genova, iiu admitió furlicitiulones el dia de su Sitnto ^ y solo ^U^ínlimos sfrvirloii s Uivi'Tyn 1h ilonra ili? bc'sarle la maiAi. El Oohíi^rno sujeta á lus via¡LTfis que llej;,indf Fr.uicia ])nr tiiár- ra á i'Di ruarenlciia de orlio días, t.i cual |nuiifii háit^r ért Roma. H.1 llegado aqni [.r<.ce<l.-nle de P.iris el >eñnr Barili'e: ' ' ' L.1 pi'iicii.iL-iim lie Ancolia, til yo' yécii i ha ci\\vrivnynix<á(j grsndt s' (lili'idtades, es adtñilida por Francia btjo doiidiiliones que no pueden aceptarse; siíi embargo, por un acuertlu ante- rior'(ii evaeuai'ion'de la 'Romaniu por tos iaustiviaqoA idebia ser sinitiítánea cnu la'de Ancona por lus franceses. ; ,| ,.j FRANCIA. í. . ' . París i5 de ociubre. ■Snliiilo es fjue üinamarra ha participudo tamliieu dfl grande mo- vimieiiH' c9nslituei1n1.1l que paiibtiníimente modifitM la furnia dera^í todos los gobitrfjo* de Europa. Una representación naoioo;il va á lijiir pronto en su juita medida las reformas. 'i\\\e rochuna el e>tado de Ids c-^uimbres ó ¡luslrai ion ile a'piel pa¡s. Lns tleceiones cOoo- cídas'vHU selladas con cierto espíritu de moderación y cordura que deja iriislueir lis(mjfras esper;in/.as en ónleri al rosiiltíjdo de una providfiicia cuya iniciativa ha tninadi» el poder Real con tan hon- rosa efepcmlaiieidad. Cicrio [terióilico de Copenhague conliene en su niiuiero del aa de setiembre un articulo notable ]ior la elevacioo de sentimientos y el cu.1l ilemiiesira que toilos !os pueblos de Europa sin escepcioa a>pira^ á la justicia de ciertos derechos. «Aumii'C Dinamarca, dice, haya tenido la dicha de «vitar la crisis^cvuhicioiiaria que ha alcanzado á casi todas \as naciones de Enrona, ha percibido cierto iuflujr) de ella mism,i. Varias poten- cias htm iJirigido á nuestro Gobierno demandas contra' los i-efn- giad( poliliros (¡lie hablan buscado un asilo contra la persecu- ción 3 el llC^^pítüIa^io suelo dioamarqaés y b.ijo el cetro (uteiar de ni jjlro Soberano, ' nfi Gobierno ha desatendido tales demandas, y todos los refu- giadt pueden estar seguros de que no satisfará las exigencias de las corte esiraojeras, como á ello 00 le obliguen estipu|ai:Íoaes de tra- tados especiales. ' '](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b22274157_0005.jp2/full/800%2C/0/default.jpg)