De las fracturas del cráneo y de la trepanación : estudio clínico / por D. Enrique de Areilza.
- Areilza, Enrique de.
- Date:
- 1887
Licence: Public Domain Mark
Credit: De las fracturas del cráneo y de la trepanación : estudio clínico / por D. Enrique de Areilza. Source: Wellcome Collection.
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![^ — D9 — norancia de un enfermero ó de una hermana de la caridad bastan para frustrar las esperanzas más legítimas de éxito, y preferimos que nuestros enfermos sufran las consecuencias de la irritación ^ntise'ptica á verlos víctimas de la infección. Cuando la herida es contusa y no es posible la reunión inmedia- ta, hay que poner los antisépticos en contacto con el foco traumá- tico y puede emplearse una gasa al cloruro ó cianuro de mercurio, ó también la gasa fenicada bien humedecida, pero si se aplica di- rectamente sobre las heridas meningo-cerebrales, adquiere adhe- rencias que pueden ser peligrosas en la renovación de la cura, y por eso es mejor colocar primero un trozo de protectivo taladrado, á fin de evitar las desgarraduras, sin que se impida de esta manera la acción directa del agente antiséptico necesario en tales casos. La cura al iodoformo que alguna vez hemos usado no nos ha satisfe- cho, tanto por el aspecto sucio de las heridas, como porque cree- mos que ha sido causa de irritación cerebral. En la mayor parte de los individuos se ha hecho la anestesia por medio del cloroformo, y hemos visto que cuando hay síntomas de compresión se produce rápidamente con una pequeña cantidad de medicamento, siendo por lo demás muy regulares todas sus fases: á veces diez gramos han bastado para poner en resolución enfer- mos que presentaban violentas convulsiones musculares y delirio furioso provocados por el traumatismo. Por esto aconsejamos se use siempre, ya que los síntomas compresivos, lejos de ser una contraindicación, son por el contrario circunstancias favorables á su empleo. El pronóstico de la trepanación no está todavía bien fijado, á pesar de las estadísticas numerosas de Bluhm y Bergman, que han asignado respectivamente las cifras de cuarenta y urto y cuarenta y seis por ciento como mortalidad media producida por esta opera- ción. Walshan ha combatido estas cifras, negando valor estadísti-: co á esas agrupaciones en las qiie se han reunido casos diversos que han ido seguidos de muerte, no por la trepanación, sino por lesiones concomitantes del cráneo y de otras partes del organismo; y con un criterio mucho más racional ha formado una estadística, <]ue si bien es menos numerosa, tiene más valor para determinar el peligro de la operación. En ella ha reunido j5g casos que se han operado sin existir traumatismo grave en el momento, y de estos individuos murieron 17; es decir, que en tales circunstancias hubo una mortalidad de cerca de once por ciento producida exclu- sivamente por la intervención operatoria. Pero aun esta cifra no es la expresión de la verdad, porque se han comprendido en esos](https://iiif.wellcomecollection.org/image/b21038843_0061.jp2/full/800%2C/0/default.jpg)


